martes, 28 de octubre de 2008
Aitana y sus vasitos apilables
Los apila, los mete unos dentro de otros, los combina (tiene un par de ellos de diferentes marcas), los lanza, mete colores dentro de ellos, los llena de agua, los vacía, los hunde en la bañera... y se enfada cuando quieres jugar tú con ellos. ¡Ella sola! No quiere que lo intentes apilar tú.
Está claro que lo más sencillo es lo que más les gusta a los niñ@s. Ahora que se acercan las fechas navideñas y ya nos bombardean con anuncios de sofisticados juguetes, os recomiendo (y Aitana también) estos vasos con un sinfín de aplicaciones y con los que investigar y experimentar las leyes de la física. Les encantará a vuestros pequeños científicos.
lunes, 27 de octubre de 2008
¡PATOS!
Mi pequeña crece. Comienza a hablar. Nombrando aquello que le rodea conforma su particular mundo.
Escucha, repite lo que tú dices y más tarde te sorprende diciendo palabras que no sabías que sabía.
Algunas palabras suenan exactamente igual que otras aunque son distintas: sitos (ositos), ita (tetita) (galletita) (pelotita)... uf, creo que tengo que revisar el abuso de diminutivos con ella. También dice hola, adiós, papas (comida), mini (cualquier dibujo animado), no (por supuesto), peti (petit), quita (eso lo dice tal cual), ven, mano (para que le cojas la mano y le acompañes), pata (no he conseguido interpretar todavía esa palabra, aunque la repite mucho), nene/a, abus, yayo/a, chinta (columpio) patos (zapatos)... y cada día se añade alguna palabra nueva a su creciente repertorio.
Está en plena etapa holofrástica, o lo que es lo mismo la estructura sintáctica de una sola palabra que configura una frase y se interpreta según el contexto. "Patos" puede significar: "los zapatos de mamá están ahí", "no llevo zapatos", "ponme los zapatos", "mira que zapatos tan bonitos"...
Lo mejor de todo es comprobar el abanico de matices que puede llegar a expresar con tan sólo 15 meses.
Aprender a hablar es un difícil camino. En este vídeo que he encontrado se resume bastante bien el proceso de adquisición del habla.
Es enternecedor escucharla cada vez que ve mis zapatillas al lado de la cama y con ojos abiertos como platos repite "¡PATOS! ¡PATOS!" Es que mamá es una despistada y se deja los zapatos por todas partes.
domingo, 5 de octubre de 2008
Semana de la lactancia materna
Para celebrarlo y para felicitar a todas esas mamás y bebés os dejo un video que nos resume cuáles son las ventajas de la lactancia. Espero que lo disfruteis.
miércoles, 1 de octubre de 2008
FIESTA DE LA LACTANCIA MATERNA
El próximo dia 5 de octubre en la rosaleda de Viveros es la fiesta de la lactancia materna. Nosotras vamos por segundo año, y espero que por muchos más. Es reconfortante encontrarse con más mamás lactantes. Aitana tiene una edad (14 meses), en la que comienzan a asombrarse porque todavía toma teta.
Os dejo el enlace a la página de Sina con más información.
http://www.asociacionsina.org/wbase.php
Os esperamos allí!
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Vuelta al cole
He estado mucho tiempo alejada de este pequeño rincón. Me he tenido que enfrentar a difíciles decisiones que han removido mi mundo y por consiguiente el pequeño mundo de mi hija.
No ha sido fácil. Esta decisión me ha alejado de mi ciudad y ha roto (aunque solo sean 4 días a la semana) nuestra familia. Nunca sabes por qué caminos te va a llevar la vida.
Quiero, -NECESITO- pensar que este sacrificio, esta separación forzosa servirá para traernos tiempos mejores. Y no puedo evitar sentir la culpa como una pesada losa sobre mí cada día, cuando tengo que dejar a Aitana en otras manos, que aún cariñosas, no son las mías. Cuando me mira con ojos interrogantes y rostro serio como diciendo ¿por qué te tienes que marchar?
Empieza un nuevo tramo, un nuevo reto, una experiencia... me pregunto si podré con todo.
domingo, 17 de agosto de 2008
Un añito
Lo más importante, que la nena lo pasó genial. Aquí van algunas fotos de la fiestuqui:
Este es el mural que hice especialmente para la fiesta.Hay una foto por cada mes del año. ¡A Aitana le encantó! Y se lo enseñaba a todos los invitados.
La tarta de cumpleaños. Como también era el cumpleaños del papi hubo otra pequeña con la foto de los dos en la que ponía "felicidades, papá". Lástima que con el calor se deshizo la foto en el transporte.
Abriendo regalitos.
Cuando tú y yo fuimos una (3ª parte)
Recuerdo estos días de julio, hace ya un año. Días de espera y desespero, de calor, cansancio, ilusión, rotundidad.
Los tres últimos meses de embarazo son los que más recuerdo, los que más añoro y los que más disfruté de ti, pese a todas las incomodidades derivadas de un vientre enorme, unos pies hinchados y un calor sofocante. Todo eso se olvida, y cuando miro hacia atrás prevalece la felicidad de notarte dentro de mí durante todo el día: al despertar por la mañana, al caminar, al dormir la siesta… Una sensación única cuya pérdida lloré después, pese a tenerte entre mis brazos. Tu papá no lo entendía, pero yo lloraba porque nunca más te notaría de esa manera, ¡qué locura! ¿no crees?
A los 7 meses y medio de embarazo dejé de trabajar y decidí esperarte tranquilamente mientras preparaba el “nido”. Ahora me doy cuenta de ya tenía todo lo que tú necesitabas: nuestro amor y la calidez de mis brazos, la tibieza de mi pecho y un hueco en nuestra cama. Ojalá lo hubiese sabido entonces.
Sin embargo esa actividad de pintar tu habitación que ahora es un lugar de juegos estupendo, lavar y planchar tu ropita, organizar la bolsa para llevar al hospital y demás preparativos me preparaban psicológicamente para tu llegada, cosa que ansiaba y temía, al mismo tiempo y no sólo por cómo iba a afrontar el parto sino en cómo sería todo con un bebé en nuestras vidas. Tú estabas muy cerca, más que nunca. Esa sensación de inminente cambio me mantenía en un estado perpetuo de irrealidad e hipersensibilidad extrema.
Ahora, sin embargo, todo quedó atrás. Tan sólo quedan recuerdos, retazos de momentos que nunca volverán: los paseos al atardecer del brazo de papá y deteniéndonos cada cinco minutos porque te revolvías, inquieta, ansiosa por salir a ver mundo. Las últimas noches de ser solo dos, llenas de mimos, abrazos y sueños. El calor sofocante de un mes de julio que me pareció eterno. Despertarme unas cinco o seis veces por noche, esperando notar alguna señal que me dijese que ya estabas llegando…
Todo eso quedó atrás. Ya son sólo recuerdos. Tú y yo jamás volveremos a estar tan unidas como entonces, tú y yo no volveremos a ser una, pero ahora que ya estás aquí, que comienzas a dar tus primeros pasos, a llamarme “mamá”, a descubrir la vida… no puedo creer que pudiera ser feliz antes de ti, porque como dice una bella canción “antes de ti yo no era yo”.
Antes de ti, Aitana, yo no era yo. Tú le has dado un significado en mayúsculas a mi vida. Y, aunque nunca estaremos tan juntas como antes de que tú nacieses, siempre estaré a tu lado en el largo aprendizaje que es vivir, ayudándote a aprender y aprendiendo de ti, siempre.

